A Pluna le quedan seis aviones: ¿qué pasará con ellos?

Cerrar y devolver las aeronaves al acreedor. O buscar un nuevo socio estratégico. Dos caminos empedrados de buenas intenciones

Avion de PLUNA

Pluna tenía 13 aviones. Siete fueron adquiridos en sociedad con LeadGate en 2008.

Seis se compraron en 2010, en régimen de leasing, también a la empresa Bombardier, uno de cuyos dueños es el Scotia Bank de Canadá.

Se remataron los primeros siete aviones. Ahora queda saber qué pasará con los seis restantes, que representan una operación de arrendamiento con opción a compra a cargo del fideicomiso del Estado.

Los trabajadores de Pluna reclaman que el gobierno cree la nueva aerolínea a partir de estas unidades, ya sea mediante una nueva empresa pública o a través de una asociación mixta, tal como se hizo con LeadGate.

La Administración Mujica no se ha pronunciado públicamente, salvo el presidente que ha manifestado que la mayoría de las aerolíneas son “un clavo”. El tema es más estratégico que financiero para Uruguay: mantener la conectividad del país a salvo de las vicisitudes del mercado aeronáutico.

Pluna cumplía 253 vuelos semanales. Los únicos que tienen valor comercial eran los puentes aéreos, un extremo que habrá que, en caso de resurgir la bandera uruguaya, debería volverse a negociar con el gobierno de Cristina Kirchner.

Desde que se fue Leadgate y cerró la aerolínea uruguaya, la realidad del mercado es otra.

BQB tomó 14 frecuencias de las 60 que tenía Pluna. Sol y Aerolíneas Argentinas retomaron permisos que no estaban usando en función de la antigua competencia con Uruguay. La gran pregunta ahora es: ¿seguirán siendo rentables los 46 puentes aéreos que restan de la ex Pluna?

Con el antecedente de LeadGate y con el contencioso de las frecuencias, hay una parte importante del gobierno que preferiría cerrar lo que queda de Pluna y redistribuir a los más de 750 funcionarios en otras empresas del Estado o negociar para que alguna empresa se haga cargo de las frecuencias y tome al menos el 70% del personal excedente. De hecho, eso es lo que espera el gremio.

Entregar los últimos seis aviones a Bombardier es una posibilidad cierta. Pero el problema es que una entrega inmediata sin dejar vencer el contrato podría derivar en multas.

Según se informa esas multas podrían alcanzar los 150 millones de dólares, un monto del mismo tenor que la venta de los otros aviones parece despejar de las cuentas a pagar.

Scotia es hoy el principal acreedor de Pluna. La promesa de pago de Cosmo permitiría pagar la deuda de 137 millones de dólares. Hoy es casi la mitad del pasivo de la ex aerolínea de bandera uruguaya.

Este banco no es cualquier institución financiera para el Uruguay. Es propietaria del Nuevo Banco Comercial (NBC). Un semanario vincula a la familia Campiani con la crisis financiera de 2002, con el NBC y Bombardier, temas que seguramente serán analizados a nivel judicial a partir de la denuncia realizada por el directorio del Partido Nacional.

El ministro de Transporte y Obras Públicas, Enrique Pintado, se mostró muy optimista luego de la subasta. En ese sentido, dijo que el gobierno tiene cuatro objetivos para el futuro inmediato: recobrar la conectividad, mantener los puestos de trabajo, defender intereses del Estado y proteger a los acreedores.

 

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